Educación financiera básica para jóvenes

Educación financiera básica para jóvenes

Todos tenemos gastos e ingresos, pero nadie nace aprendido sobre cómo debe gestionarlos. Así que, la educación financiera básica para jóvenes es fundamental tanto para éstos, como para los más mayores que no conocen lo más básico de las finanzas.

A menudo, nos encontramos con jóvenes que creen actuar bien al no ahorrar nada, ni deber nada a nadie. La tendencia es que muchos tengan demasiados gastos prescindibles que no les reporta una utilidad, ni importancia suficiente. Es una época en la que, si conocemos los conceptos básicos, podemos tener un futuro muy prometedor.

A continuación, os enseñaremos los conceptos más básicos para aquellos jóvenes con muchas preguntas sobre su estado financiero.

1.- No hay dinero sin esfuerzo

La primera lección está muy clara: si no invertís o trabajáis, no conseguiréis dinero. Hacemos esa diferenciación entre invertir o trabajar porque, una vez terminada la enseñanza obligatoria, tenemos dos opciones: seguir estudiando o ponernos a trabajar. Sin embargo, dentro de seguir estudiando encontramos varios niveles:

  • Estudios profesionales: en España se denominan FP (formación profesional). Tienen una duración corta (máximo 2 años) y se forma al alumno para tener una salida laboral en una profesión determinada. Su cualificación suele ser baja.
  • Estudios profesionales superiores: viene a ser lo mismo, pero con cualificación media.
  • Estudios superiores: se trata de la universidad y su posterior máster.

Estudiar más no garantiza ganar más dinero, pero sí que nos permite optar a trabajos con cualificación alta, por lo que se gana más.

A fin de cuentas, nos estaremos esforzando de igual manera, si trabajamos o si decidimos estudiar.

2.- Tener varias fuentes de ingresos

Esto es fácil decirlo, pero difícil aplicarlo, ya que en un entorno normal una persona sólo tiene un trabajo, así que sólo tiene una fuente de ingresos. Sin embargo, podemos pluriemplearnos de forma natural, siempre es bueno aprender y ganar experiencia laboral.

Hablamos de jóvenes, que se traduce en derroche de vitalidad, no será ningún problema.

3.- Gastar en relación con los ingresos

Bajo ningún concepto, hay que gastar más de lo que se ingresa o gastar lo mismo que se ingresa porque, entonces, no estamos gastando adecuadamente. Siempre hay que dejar un porcentaje de lo que se ingresa para ahorrar, es decir, sin tocar. Toda la vida se ha dicho que hay que ahorrar un 20% de lo que se ingresa.

Ni que hablar de la idea de pedir un préstamo porque con nuestros ingresos no nos alcanza el estilo de vida que queremos llevar.

4.- Hay que ser minimalista

Significa que hay que vivir con lo imprescindible y entender que la felicidad no se compra con dinero. Actualmente, las redes sociales han idealizado lo material, haciendo que las aspiraciones de los jóvenes sean tener un coche de lujo, una vivienda de lujo o viajar por todo el planeta.

Está bien querer hacer grandes cosas con nuestro ocio, pero nos vendría bien poner los pies en la tierra en relación a nuestras finanzas y a nuestro futuro.

5.- Ahorrar es crear riqueza

Este es uno de los pilares de la educación financiera para jóvenes, debido a que muchos ni quieren, ni saben cómo ahorrar. Con el ahorro conseguimos estar calmados ante la sucesión de un hecho que nos puede ocurrir cualquier día, como que se nos rompa la lavadora, tener un accidente con el coche, etc.

Podéis empezar a ahorrar desde hoy porque es ideal empezar a hacerlo pronto para conseguir acumular más dinero en la cuenta para futuros gastos o proyectos.

6.- No os obsesioneis con ahorrar

Si nos obsesionamos con ahorrar, no tendremos una buena calidad de vida, que es lo que se busca. Cuando los jóvenes escuchan “ahorrar” lo asocian con algo negativo porque lo relacionan con una obligación, pero es algo más sencillo de lo que piensan. Hay que disfrutar de la vida, pero con cabeza; de hecho, podéis donar y es un gasto, pero ¿Lo tendréis conceptuado cómo tal?

7.- Cuidado con las tarjetas de crédito

No dejéis que los bancos os llenen la cabeza con ideas muy atractivas, lo ideal es gastar lo que se tiene, no más. Las tarjetas de crédito son medios de pago por las que una empresa paga a quien queremos y al día 1 del siguiente mes no lo carga en la cuenta. Este es el funcionamiento sencillo de este tipo de tarjetas, lógicamente puede ser algo más complejo.

La alternativa ideal a las tarjetas de crédito son las tarjetas de débito, las cuales nos permiten hacer transacciones con lo que tenemos en la cuenta bancaria. Por ello, no nos aceptarán operaciones que tengan sumas de dinero más altas que el total existente en nuestra cuenta bancaria.

8.- Cuidado con los productos bancarios

Llegará el día en el que tengáis que haceros una cuenta corriente para que os ingresen la nómina. En este caso, no elijáis el primer banco que veáis o el que os digan vuestros padres o amigos, sino el que más os interese en vuestro caso concreto.

El mejor consejo que se os puede dar, es que utilicéis calculadora cuando vayáis a hacerlo porque os van a dar muchos porcentajes que no va a hacer más clara la decisión.

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